Seleccionar página

A Francis Ngannou (16-3, 12 KO) le bastaron dos asaltos para volverse nuevo campeón UFC del peso pesado.

Un nuevo campeón que será temido por su gran triunfo frente a Stipe Miocic con un tremendo KO en el segundo asalto.

El francés de origen camerunés Ngannou demostró que ha mejorado en sus fundamentos, aparte de su estado físico.

The Predator se ha proclamado campeón del mundo del peso pesado en el APEX de Las Vegas durante la velada de UFC 260 por KO.

Se trata de su quinto KO consecutivo, y esta vez, tras su primer combate perdido contra Miocic se cobró la venganza buscada.

En el primer asalto el camerunés Francis Ngannou ya alcanzó con un derecha clara a Stipe.

En el segundo round Francis se lanzó a por su rival en cuanto pudo, lo acorraló y le lanzó un combo tremendo de golpes que llevó a Miocic a la lona, pero milagrosamente se levantó.

Ngannou terminó el combate con un duro golpe con la izquierda para mandar a dormir al vigente campeón.

Francis Ngannou ha hecho historia por diversos motivos tras imponerse a Stipe Miocic con un KO demoledor.

Al conseguir el triunfo se ha convertido en el primer luchador de origen africano que gobierna la categoría reina de UFC.

The Predator (34 años) nació en Batié (Camerún) en el seno de una familia humilde.

Desde muy joven se dedicó a las peleas callejeras, modalidad en la que su padre era experto.

Pronto se vio atraído por el boxeo, ya que su ídolo era Mike Tyson, al que ha llegado a conocer.

Con 22 años se mudó a Douala y vendió una moto para adquirir su equipamiento de boxeo, pero ante todo no quería ser como su progenitor: 

«Mi padre era un hombre violento. A menudo nos pegaba a mi madre, a mis hermanos (eran cinco) y a mí. Cuando estaba bromeando con mis amigos, la gente decía de mí: ‘Es violento como su padre’. Rápidamente me di cuenta de una cosa: no quería volverme como él«.

Con 25 años tuvo que regresar a su aldea cuando le diagnosticaron hepatitis B, y allí se dedicó a la cría de cerdos.

«Entonces me di cuenta de que tenía que irme si quería seguir boxeando y convertirme en campeón».

«Mi viaje de Camerún a Marruecos duró aproximadamente un año. Estuve viviendo aquella terrible vida durante un año en situación ilegal, cruzando fronteras, viviendo a escondidas, rebuscando comida en la basura.» 

«Salí de Camerún a los 26 años, y tardé tanto en llegar a Francia porque fui por carretera: de Camerún a Nigeria, a Níger donde crucé a Argelia y después a Marruecos y por el Mediterráneo hasta España», contó Ngannou en sus redes sociales.

Tras llegar a Marruecos, el siguiente objetivo de Francis fue pasar a Europa por España.

Primero lo intentó por tierra: «El alambre de púas de Melilla, nunca lo olvidaré. Tengo cicatrices por todas partes: en las costillas, en las piernas, en los pies».

Pero all final Ngannou tomó la decisión de llegar en patera: «Nos dijeron que no había remos y que teníamos que remar con las manos. Pensé para mí: ‘La gente muere en el mar cuando tiene remos, y este tipo quiere que rema con las manos».

Sin embargo, el camerunés decidió arriesgar su vida: «Lo creí, incluso pensé: pasaremos a la historia, seremos los primeros en llegar a España remando con las manos».

Ya en España Ngannou fue detenido y encarcelado durante dos meses.

«Fue más estresante que aterrador. Fuimos a la cárcel cuando llegamos a España, pero por primera vez me sentía un poco relajado.»

«Cuando llegamos ya sabíamos que iríamos a la cárcel. Sabía que era un ciclo y que después sería libre. Sentía presión en el corazón, pero era más a una prisión mental que física. Fue muy duro».

Relataba el nuevo campeón en sus redes, probablemente sabedor de que no hay tratado de extradición entre España y Camerún.

Francis Ngannou

Al final Ngannou acabó por cumplir su sueño de llegar a Francia para convertirse en boxeador.

Eso sí, cuando llegó a un albergue para inmigrantes de París, pensó en su realidad «Estaba sucio e insalubre. Pensé, ‘¿Esto es Francia? ¿Es por esto que arriesgamos nuestras vidas?».

«Para entonces no tenía nada más que un sueño y la fe de perseguirlo. No he tenido nada gratis, me lo he ganado todo, incluida mi segunda oportunidad por el título mundial; siempre supe que volvería a tener otra».

Pero su destino cambió cuando entró en un gimnasio de París conocido como MMA Factory, y ahí comenzó su carrera deportiva profesional en las artes marciales mixtas.

Tras toda su andadura, el camerunés con pasaporte francés manda un mensaje optimista para todos: 

«Algunas personas siempre te dirán que es demasiado tarde, que no puedes hacerlo, que no es para ti, que no merece la pena o que no puedes tener éxito sin ellos. Esas voces siempre están a la vuelta de la esquina para hacerte abandonar tu sueño y tal vez tu destino. Depende de ti y solo de ti permitir que lleguen a tu mente, pero también puedes rechazar o ignorar las cosas negativas que te rodean y lograrlo a tu manera».